El día a día
La serenidad es amiga de las cosas simples. Ningún estado emocional puede ser prolongado en el tiempo sin causar o ser síntoma de enfermedad.
Como primera medida a tomar, para lograr claridad mental y serenidad emocional, es necesario abandonar toda expectativa. Cuando vivimos sin expectativas, le permitimos a nuestra atención consciente estar enfocada en el presente inmediato.
Como segunda medida a tomar, para lograr claridad mental y serenidad emocional, es necesario entender que nada, absolutamente nada de lo que acontece, puede acontecer de manera diferente a la manera en la que ha acontecido.
Cuando entendemos esto, podemos experimentar las cosas tal y como son, sin lamentaciones, sin arrepentimientos. Cuando entendemos esto, vemos con claridad que el futuro no existe y que el presente está condicionado por la manera en la que decidimos experimentar el presente.
A nosotros llega lo necesario para nuestro crecimiento. Todo el tiempo, en diferentes contextos, el mensaje es el mismo. Sin claridad mental, sin serenidad emocional, sin la consciencia enfocada en el presente inmediato, sin una actitud contemplativa, las cosas se nos escapan sin que podamos verlas siquiera. En cambio, cuando tenemos claridad mental, serenidad emocional y nuestra consciencia está enfocada en el presente inmediato, en actitud contemplativa, podemos ser capaces de aprovechar cada cosa que nos llega, traducir el mensaje que se repite en diferentes contextos y crecer.